‘Mejores conexiones’: transporte urbano sostenible

El 16 de septiembre se celebra la Semana Europea de la Movilidad Sostenible, una propuesta de la Comisión Europea que nació en 2002 con el objetivo de promover la movilidad verde en nuestras ciudades. Hoy hablamos de cómo hacer frente a este enorme desafío.

Del 16-22 de Septiembre súmate a la Semana Europea 2022 de la Movilidad. El lema de la campaña en su veinte aniversario es “mejores conexiones” y versa sobre los beneficios del uso de modos de transporte sostenible.

¿Por qué es urgente reducir las emisiones del transporte en los centros urbanos? 

El transporte es uno de los principales responsables de los efectos de gases invernaderos. Sin ir más lejos, según datos del propio Ayuntamiento, en Barcelona el consumo energético del transporte es el principal contribuyente al total de emisiones de la ciudad, siendo responsable de un 27% (cifras muy similares a las de otras urbes españolas). Además, en el caso del Estado español, el 80% de la población vive en las ciudades, por lo tanto, los centros urbanos son los espacios donde se generan mayores emisiones.

Si queremos cumplir con el objetivo de alcanzar la neutralidad climática en 2050, la movilidad sostenible en ciudades se convierte en un reto ineludible, a la vez que en una oportunidad de oro para diseñar ciudades más habitables y placenteras para sus ciudadanos.

El sector del transporte se encuentra ante una etapa de grandes desafíos, con el horizonte ya no tan lejano de dirigirnos hacia una movilidad verde. Para ello, es necesario un modelo de políticas públicas de movilidad descarbonizado, seguro y, por qué no, digital.

Ciudades verdes, ¿son una utopía?

Tradicionalmente, las ciudades han estado asociadas en el imaginario colectivo, artístico y literario a espacios de gran ebullición cultural, a la vez que a paisajes urbanísticos grises, sucios y poco saludables. Sólo hay que pensar en el Londres, el París o el Moscú del siglo XIX, que inspiró grandes obras literarias como “Dr. Jeckyll y Mr. Hyde”, o la propia “Ana Karenina”, de Tolstoi, que contrapone las bondades de la vida en campo a la ajetreada pero superficial vida en la ciudad.

Admitámoslo, pasearnos por las ciudades con la idea que sean fuente de salud y bienestar puede parecernos una quimera. Sin embargo, en las últimas décadas han surgido corrientes de urbanismo que abogan por defender esta causa y nos demuestran que su materialización puede no ser tan irreal como pensamos.

Muchos de estos cambios de paradigma pasan por incorporar más espacios de vegetación (que puedan absorber el Co2, y devolver un aire más limpio) y ocio en la ciudad, y también por convertirla en un espacio libre de ruido, smog y vehículos circulando a altas velocidades. Es lo que se conoce como urbanismo verde o urbanismo ecológico, que busca reducir el impacto ambiental de nuestra actividad urbana.

Urbanismo ecológico, qué aporta al tablero de juego de la movilidad sostenible

Contrariamente a los modelos urbanos imperantes hasta los años 2000, se trata de diseñar una ciudad que sea más amable con el peatón y la bicicleta (y favorecer así los desplazamientos a pie o con cero emisiones). Para ello se busca ampliar las aceras y extender la red de carriles bici. Ambas elecciones de desplazamiento mejoran la salud de los ciudadanos, al potenciar el ejercicio cardiovascular, por lo que este tipo de políticas verdes no solo mejoran la movilidad urbana sino también nuestro estado físico.

Para aquellos casos donde los desplazamientos a pie o en bici no sean posibles, se busca promover redes de transporte público que sea cómodo y accesible para los ciudadanos a la hora de optar por uno sostenible (en detrimento de la elección individual del coche). Para ello es fundamental contar una red pública de autobuses y coches con cero emisiones (así como zonas urbanas restringidas a coches viejos), promoviendo a su vez la electrificación del transporte privado y público. Asimismo, se busca promover la movilidad compartida y se penaliza el transporte individual. Iniciativas privadas de car sharing como la catalana Som Mobilitat, o la francesa Bla Bla Car sin duda aportan muchísimo en este cometido.

Por último, no podemos olvidar la importancia de establecer cadenas logísticas sostenibles, pues en la ciudad no sólo nos movilizamos las personas, sino que hay un importante porcentaje de transporte urbano de mercancías. Hay que tener en cuenta tanto la cadena logística que permite que nuestras tiendas de barrio estén abastecidas diariamente, como también el circuito de transporte de pequeños paquetes derivados del modelo eccomerce y envíos a domicilio, un modelo que está en auge desde la pandemia.  

Cinco mandatos de las ciudades verdes

  • Promover la descongestión de la ciudad de coches y furgonetas
  • Promover infraestructuras que mejoren la movilidad urbana y los desplazamientos a pie o en bici
  • Promover las tecnologías limpias para la movilidad
  • Apoyar, a través de políticas públicas, a las iniciativas privadas de pymes y autónomos que están ayudando a hacer esta transición
  • Promover las cadenas logísticas sostenibles (como el modelo última milla)

Madrid Central y Zona de Bajas Emisiones en Barcelona: dos iniciativas pioneras en el Estado español 

Si ponemos el foco de atención en el Estado español, las ciudades de Madrid y Barcelona han dado grandes pasos en el camino de la movilidad sostenible, siendo quizás la ciudad condal la que más ha avanzado en lo que respecta al urbanismo ecológico, con la incorporación de les superilles (o super manzanas), la ampliación de la red de carriles bici y la extensión de espacios verdes urbanos.

Ambas capitales han delimitado áreas exentas de circulación para los vehículos más contaminantes de acuerdo con la etiqueta medioambiental de la DGT (lo que se conoce como green zones). De esta manera, y pese a toda la polémica generada en torno a estas medidas, se consiguió mejorar la calidad del aire y del medio ambiente en el centro de la ciudad. De hecho, gracias al éxito que tuvieron el Gobierno de España prevé en 2023 extender este tipo de medidas que establecen zonas de bajas emisiones a todas las ciudades españolas con más de 50.000 habitantes. El encargado de legislar y establecer las normas de estas Zonas de Bajas Emisiones será cada Ayuntamiento. 

Por supuesto, este tipo de medidas deben ir acompañadas de políticas públicas que ayuden a los ciudadanos a realizar el cambio a vehículos más ecológicos, ya que una de las grandes críticas recibidas provino precisamente de los ciudadanos de a pie, especialmente autónomos o empresarios al frente de pequeñas pymes, que vieron vetado su ingreso por automóvil a la ciudad sin contar con ayudas que facilitaran o posibilitaran su transición a vehículos menos contaminantes.

Ahora bien, Barcelona y Madrid no son las únicas, por ejemplo, a nivel europeo la ciudad de Oslo fue en septiembre de 2019 la primera ciudad sin coches en su centro urbano. Si quieres más información, puedes consultar esta Guía de Intermon Oxfam con las mejores ciudades en movilidad sostenible

Transporte público gratuito: una propuesta provocadora para finalizar

La propuesta de la gratuidad en el transporte puede parecer una idea descabellada, sin embargo, si la analizamos en detalle puede ser una excelente herramienta para promover el cambio de paradigma en movilidad que tanto necesitamos. Como comentábamos anteriormente, las y los ciudadanos necesitamos de políticas públicas que faciliten esta transición. En cierta medida, si queremos caminar hacia ciudades más verdes es preciso que la opción menos contaminante sea no sólo atractiva, sino fácil de emplear por el ciudadano a pie. 

Pongamos la lupa una vez más en otras ciudades europeas. La francesa Dunkerke (famosa por la serie de HBO, Baron Noir) se convirtió en la mayor ciudad de Francia (que no la única) en suprimir las tarifas de las redes de transporte locales. Esta política no sólo revitalizó el antiguo puerto industrial, sino que también redujo las emisiones de carbono. En 2013 la ciudad estonia de Tallin se convirtió en la primera capital de la Unión Europea en aplicar este cambio y en 2020 Luxemburgo fue el primer país en ofrecer transporte público totalmente gratuito.

En España, durante este mes de septiembre y hasta diciembre del 2022, experimentaremos un plan piloto de este tipo de políticas públicas. Aunque la causa que motivó la reducción al 50% en los bonos de transporte urbanos (metro y autobús) y la gratuidad en los bonos de Cercanías fue la alta inflación derivada de la guerra de Ucrania, no parece descartable que este tipo de medidas se apliquen con mayor frecuencia en un futuro inmediato marcado por el cambio climático, la escasez energética y la inflación.

Nos encontramos ante un período histórico incierto, marcado por grandes desafíos. Hacerle frente requiere de medidas valientes e inéditas. 

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Escrito por Flavia Laurencich, Responsable de la Colmena de Guinardó – Bons Focs (Barcelona)

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