El reto es adoptar una dieta sana y sostenible en los menús escolares

En España, un 72,9% del alumnado de Educación Primaria pública tiene que comer en su colegio durante una media de 165 días al año. Se estima que cerca de 1,7 millones de niños toma su comida principal en el centro escolar, según el documento Datos y cifras del curso 2016/2017, del Ministerio de Educación. Por tanto, la comida que realizan es casi tan relevante como la que reciben en sus hogares. Sin embargo, ¿es realmente saludable? ¿quién se preocupa porque realmente lo sea?

He de confesar que como a casi todas mis amistades, de pequeña había muchos alimentos que debía comer pero que no me gustaban. A veces, ni tan siquiera sabía que eran dañinos para mi y elegía ciertos productos de bollería industrial porque “el azúcar era bueno para estudiar”. Ni mis padres ni yo éramos conscientes de la importancia que estos alimentos tenían en mi salud y en mi estado de ánimo. Y por supuesto, el comedor del colegio no ayudó demasiado a mi educación alimentaria. Por ello, hoy en día me sumo a toda la ciudadanía que cada vez está más sensibilizada con la importancia de la labor de los colegios para acompañar y ayudar a la que realizan los padres y madres en cada hogar. Muchos de nuestros hábitos alimenticios, ya sean buenos o malos, se adquieren durante infancia y pueden ayudarnos a desarrollarnos como adultos más sanos.

No es un problema sólo de España, ya que hay numerosos ejemplos de deficiencias en las las campañas públicas de distintos países desarrollados o incluso las iniciadas por el popular cocinero Jamie Oliver para promover mejoras en los menús de los comedores escolares en el Reino Unido. Una iniciativa que incluso él mismo reconocía que estaba fracasando porque como sucede en la mayoría de países, comer bien y sano aún se asocia con un privilegio de las clases medias y altas.

Para denunciar esta situación, la cadena de comidas Sweetgreen, dedicada a promover el consumo de alimentos saludables y con criterios sostenibles y de proximidad, lanzó hace unos años esta original campaña en la que comparaba los menús escolares de diversos países utilizando de ejemplo el menú “más popular” de cada nación y donde nuestros vecinos estadounidenses no salían muy bien valorados:

Cualquiera que conozca los principios básicos de una alimentación sana se llevará las manos a la cabeza al ver el menú elegido como ejemplo de los comedores estadounidenses. Se trata de pollo frito (quizás los populares nuggets), guisantes y puré de patata que parecen salidos de un congelador. Fruta envasada en almíbar y una galleta industrial de chocolate. Ni tan siquiera la salsa se salva del delito contra la alimentación sana.

Alto contenido en los tres enemigos esenciales: grasas, azúcares y sal

En España, el menú elegido por Sweetgreen era un mucho mejor que el de nuestros compañeros americanos. Parece que se han dejado llevar por la buena fama que la “dieta mediterránea” se ha ganado en todo el mundo. Una dieta que quizás no sea imitada como debería en los comedores escolares españoles porque como se preguntaba en twitter Ana Vega, autora del blog gastronómico Biscayenne, al descubrir este proyecto fotográfico: ¿de verdad es así la comida que se sirve en los colegios de España? El debate sigue a la orden del día en colegios, asociaciones de padres y AMPAS.

La comida del mediodía en España supone la ingesta del 30-35% del aporte energético diario, con lo que debe reunir un volumen considerable de nutrientes. Según la “Guía de alimentación saludable” de la Sociedad Española de Nutrición Comunitaria (SENC), la estructura y planificación de los menús en la escuela debe ser: variada, suficiente, adaptada a las características y necesidades de los comedores… y un aspecto muy también muy importante: apetecible.

Lejos de esta realidad idealizada, según un estudio de los menús servidos en colegios de Granada, la comida que se sirve en los centros escolares sigue teniendo un contenido en grasas más alto del recomendable. El objetivo era el estudio nutricional de los menús de mediodía ofertados en centros escolares debido a su alta incidencia en la prevención de enfermedades en la edad adulta.

Los resultados fueron concluyentes y un poco alarmantes tratándose de servicios públicos a menos de edad: el aporte energético, proteico y lipídico era superior a los índices recomendado y de hidratos de carbono menor al recomendado.

Pero no es el único, otro estudio sobre la alimentación en la Comunidad de Madrid, presentó datos similares: porcentaje de proteínas y de grasas superior al recomendado. Se realizó con el objetivo de conocer el patrón de consumo alimentario y estimar la valoración nutricional del menú ofertado por los comedores de los centros docentes de educación primaria, tanto públicos como privados. Se observó que, de media, aunque la estructura básica de los menús se ajustaba bastante a lo recomendado, con algunas desviaciones que incidían en la poca oferta de verdura y pescado, de legumbres y de fruta a lo largo de la semana.

¿Qué dice la legislación española sobre los menús escolares?

Ya en 2005, la OMS instaba a los países a proponer estrategias de gobierno para la prevención de la obesidad, sobre todo, en el entorno infantil. En España, surgía la Estrategia para la Nutrición, Actividad Física y Prevención de la Obesidad (NAOS), con diferentes líneas de actuación, y en 2011 la Ley de Seguridad Alimentaria incluía por primera vez un capítulo en el que se estipula que los menús servidos en los comedores escolares deben ser revisados por las administraciones sanitarias y educativas, y por profesionales formados específicamente en Dietética y Nutrición.

Según concluye el informe ‘La Alimentación escolar en España. Hacia un modelo más saludable y sostenible’, dirigido por la asociación Del Campo al Cole, documentado por el colectivo Carro de Combate y apoyado por Ecologistas en Acción, la compleja normativa sobre comedores escolares en España favorece la subcontratación de empresas de catering y dificulta la adopción de alternativas ecológicas y de proximidad. Se trata de una ley ambigua que cada comunidad autónoma interpreta como mejor considera. A pesar de que en España es uno de los países de la Unión Europea donde existe un mayor porcentaje de niños con obesidad, no existe una normativa específica sobre la composición que deben tener los menús ofertados en los centros escolares pero sí, documentos orientativos sobre los menús escolares.

Las comunidades autónomas tienden a favorecer la subcontratación a empresas de catering frente a la gestión directa por parte de las comunidades escolares. Estas empresas están sometidas a mucha competitividad en cuanto a precios por menú ofertado. Por ello, no siempre siguen las recomendaciones recogidas en el documento de consenso para la alimentación en centros educativos como el de la Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición (AESAN), que aporta recomendaciones esenciales para los menús escolares, como reducir la cantidad de sal presente en el pan y otros alimentos. Tanto este como otras publicaciones similares realizadas por las propias comunidades autónomas son esenciales para tener una guía adecuada frente a los mitos de la alimentación que aún siguen existiendo en muchas comunidades. Otro de los informes más destacados es el que realiza la Agencia de Salud Pública de Cataluña. Publica cada cinco años la guía divulgativa La alimentación saludable en la etapa escolar, cuya actualización facilita a las familias y a los centros educativos pautas de planificación y educación alimentaria.

¿Y sobre las máquinas expendedoras?

El mayor peligro se encuentra en las máquinas expendedoras que hay dentro de los centros educativos ya que escapan de este control. Casi el 40% de los colegios privados tiene cafetería o máquinas expendedoras, por lo que además de lo que puedan consumir en sus menús escolares,a los alumnos tienen la posibilidad de consumir comida o bebida cuyo componente nutricional podría ser desaconsejable por parte de las autoridades.  

Por tanto, es esencial un control por parte del centro educativo y las asociaciones de padres que las empresas responsables de estas máquinas se comprometan a la la eliminación de productos con mucha grasa, azúcares o sal, que incluyan más zumos naturales, sándwiches saludables e incluso piezas de fruta.

¿Qué podemos hacer desde nuestro propio hogar?

Desde las asociaciones de padres y las AMPAS se debe tomar consciencia colectiva de la importancia de alimentos sanos y de proximidad en los menús escolares. Con soluciones intermedias que favorezcan un menú saludable a un precio competitivo. Pero aunque el comedor escolar desempeña una destacada función social y educativa, no olvidemos que esta parte de la educación no acaba en el colegio sino que empieza en la casa. Tanto en el comedor como en el hogar debemos promover hábitos sobre los alimentos de proximidad, de más frutas y verduras frescas.

Las posibles carencias del menú escolar deben ser compensadas en el desayuno y la cena que reciban en casa. También es importante que dispongan en sus mochilas de aperitivos saludables como las frutas naturales, cereales no azucarados o frutos secos que no estén fritos o excesivamente salados.

Las familias debemos entender que la mesa del comedor es un espacio ideal de comunicación, aprendizaje, empatía, socialización y de creación de valores. Por eso, es importante comer con las niñas y niños sin distracciones, poniendo el foco en ellos y los alimentos que están disfrutando. Compartir información y sensaciones sobre la comida y su importancia.

Artículo escrito por Diseño Social / En Facebook

 

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