Vuestros trucos personales para no tirar comida

Reutilizar el pan duro, gratinar las sobras, caldo de peladuras de verdura… Vosotros sois los reyes y las reinas en la caza del desperdicio de comida, los que lo practicáis al día a día. Por eso os hemos pedimos consejos, trucos y recetas. Te dejamos con una antología de buenas ideas para no «tirarlas».

Pablo – Cuando tengo dudas sobre la frescura de los huevos: tomo un vaso de agua y le pongo sal. Si el huevo se hunde, está bien. Si sale a la superficie, es malo. Pero siempre puedes aprovecharlos como mascarilla para el cabello con huevos viejos y un poco de aceite de oliva.

Maria – Mi técnica para no tirar comida es sencilla e infalible. Ve de compras una vez a la semana y dite a ti mismo que puedes vivir toda la semana con esta única compra. El primer día, hacemos un banquete, al cabo de 4 días ya todo empieza a estropearse (o a terminarse), así que empezamos a comer sobras, agregamos pasta y hurgamos en el fondo de los armarios. Al final de la semana… ¡hay que convencer a amigos para que te inviten a cenar!

Natalia – ¡Mi truco es simplemente hacer crêpes! Con solamente 1 huevo, 100g de harina (o un poco menos), 1 cucharada de azúcar, y leche, tienes la base para rellenarlo con lo que sea y hacer una cena divertida y que a la vez llena la barriga.

Eva – La clave es preparar una deliciosa sopa, que tenga de base una patata, una cebolla y hierbas frescas, y luego se añaden rábanos viejos, nabos o incluso las vainas de los guisantes.

También está el pan viejo, duro y seco. Para aprovecharlo puedes remojarlo en una mezcla de leche y huevos y luego espolvorear con queso rallado y hierbas frescas al final de la cocción. Puedes comerlo con verduras a la plancha y convertirlo en una rica cena. Y como último truco, los yogures se pueden comer una vez caducados (sin pasarse).

Carlos – Remoja pepinos o calabacines viejos en la leche durante unas horas o una noche completa. La mañana siguiente cocínalos tal cual, usando la leche como salsa, o escurriendo. Toda la amargura de estas verduras viejas se habrá ido.

Marcos – ¡Adopta a un adolescente! Mejor que una gallina, mejor que un compostador, ¡mi solución anti-desperdicio es mi adolescente! En nuestra familia cocinamos en grandes cantidades, es decir siempre hay una parte extra. Nos sentamos a comer y toda la familia come según sus necesidades. Luego, juntamos todas las sobras aprovechables de los platos. ¡Y aquí es donde entra el «adolescente»!. Siempre hambriento, nunca harto de comer, se frota las manos y recupera este mix como ración final. ¡Reciclaje instantáneo!

Laura – Yo suelo preparar un pastel de carne con sobras de la semana, pero también convierto el pan duro en pan rallado que luego uso para empanar la carne, el pescado o las verduras. Y también hago pasta gratinada.

Noelia – Me encanta el caldo de verduras, así que encontré un truco: utilizar todas las peladuras o restos de las verduras que he usado para cocinar otros platos. Si bien la larga cocción que da sabor al caldo no retiene las vitaminas, en cambio sí conserva todos los oligoelementos y sales minerales que a menudo se almacenan bajo la piel de las verduras. ¿Mis restos de verduras favoritos? Las de zanahorias o nabos, las hojas de puerro demasiado duras para comer, los tallos de hinojo o de brócoli, las grandes hojas exteriores de repollo o lechugas…

Sofia – Tres zanahorias cansadas, cinco patatas con arrugas, un trozo de un puerro demasiado grande y un calabacín superviviente del verano… ¡todo directo a la cazuela para hacer un buen puré! Es decir, lo cocinamos todo al vapor, lo pasamos luego por el pasapurés, le añadimos un poco de agua de cocción y un poco de mantequilla, sal y pimienta, y aquí está el mejor puré del mundo, el más amado por los niños. Agrega un poco de jamón o un huevo duro y listo: el cajón de las verduras finalmente se vació y el estómago esta lleno.

Álvaro – Yo lo que hago es una quiche con los trozos de queso duros. Añado 1 huevo y muchas hierbas como perejil, cebollino, una cebolla… Este relleno lo pongo en una masa de hojaldre (a poder ser casero), y lo meto al horno durante 15 min. Es una delicia y todos los quesos feos y un poco secos que sobraban y que nadie quería terminar, por fin desaparecen. Lo mejor es servirlo con ensalada verde y semillas de calabaza asadas.

Marta – Mi consejo es la tarta de yogur. Porque además podemos hacer muchas variaciones: con frutas, frutos secos (nueces, almendra en polvo…), mermelada, pepitas de chocolate… También soy fan de la tarta de queso con los restos viejos. ¡Y si todavía sobra algo, está mi perro!.

Miguel  – Yo tomo prestados los secretos de grandes chefs. Por ejemplo cuando cocino coliflor, intento aprovecharlo todo. Salteo las hojitas verdes que rodean la coliflor como si fueran espinacas.  Para las hojas más grandes, las hiervo brevemente antes de saltearlas en una sartén y así las uso en una sopa, en pequeñas empanadas o una quiche. El tallo tampoco lo tiro, sino que lo corto fino, para usarlo en una sopa de verduras.

Lola – Mi especialidad es una receta super simple y que me encanta: pesto de hojas de rábano. Necesitarás: las hojas de un manojo de rábanos, 1 diente de ajo, 1 cucharada grande de piñones o avellanas en polvo, 1 cucharada grande de parmesano rallado, 3 cucharadas de aceite de oliva, sal y pimienta. Picar, mezclar, y ya está listo para disfrutar con pasta, tostadas o en sándwich.

Susana – El último consejo está a favor de congelar las sobras, antes de comértelas sin gusto o con repetición los días siguientes (el congelador, aunque sea un solo compartimento, es una gran ayuda para evitar el desperdicio). Dejar un poco de tu plato, puede añadir un toque diferente para un plato mixto el día siguiente.

También existe la cocina dominó: que quiere decir hacer algo un paso más elaborado, con lo que sobra: restos de pasta> gratinado; sobras de verduras> sopa o quiche; restos de carne> relleno, albóndigas, etc.

Y tú, ¿cuál es tu truco?

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