Lecciones alimentarias que aprender de la crisis coronavirus

El confinamiento también debería servirnos para reflexionar. En días como estos que nuestra relación con la comida parece que se ha estrechado más, hay que subrayar la importancia de la alimentación, poner en valor la vuelta a lo básico y esencial y al consumo de proximidad y saludable.

Nos encontramos en la segunda semana de confinamiento y si hay algo positivo que considerar en todo esto es que según el tiempo va avanzando son menos días de encierro los que van quedando y que todos los que dejamos atrás nos sirven para sacar de esta crisis algo de aprendizaje. Y si de algo deberíamos estar aprendiendo es a llevar una mejor alimentación, ya que el pasar más tiempo en casa y poder dedicárselo a la cocina conduce a que nos relacionemos mejor con la comida y su elaboración. 

Las semanas pasadas nos llevábamos las manos a la cabeza al ver las imágenes de gente acudiendo en masa a supermercados y tiendas de alimentación, preocupados por una posible falta de alimento en sus despensas. Conducidos por sentimientos de angustia, nervios, miedo e incertidumbre el consumo se ha condicionado por el ‘efecto búnker’ y el gasto en el carro de la compra, por consiguiente, ha aumentado. Según los últimos datos publicados por Kantar, consultora líder en paneles de consumo, dentro de la alimentación y bebidas envasadas, los mayores crecimientos se detectaron en: cereales (38%), legumbres (37%), cacao (25%), arroces (22%) y pastas alimenticias (19%). Por otro lado, a consecuencia del cierre de la restauración también se produjo un aumento en productos de indulgencia como chocolate (23%), aceitunas (68%) y cerveza (20%).

Todo apunta a que la situación se va a extender más de lo que nos gustaría y es responsabilidad nuestra que seamos sensatos. Hagamos la compra siempre y cuando sea necesario y no hagamos nuestros pedidos ni llenemos las cestas compulsivamente. En el anterior post del blog, nuestra nutricionista Victoria Fagúndez te cuenta muchas cosas sobre cómo comer y cuidarte en tiempos de coronavirus, desde qué productos no deben faltar en tu nevera hasta consejos para mantener tu rutina, tan importante estos días.

¿Qué importancia tiene la alimentación en tiempos de crisis? 

No sólo es crucial a la hora de reforzar nuestro sistema inmune para protegernos del virus y para no caer enfermos por otras causas. Como indica la dietista-nutricionista Paloma Quintana “la alimentación es de lo poco que ahora entra en nuestras decisiones y podemos controlar, nos ayuda a protegernos de un estado patológico que viene condicionado por el estrés y el sedentarismo”. Precisamente este nivel de sedentarismo combinando con una mala ingesta puede traducirse en estreñimiento, por eso es necesario que nuestra dieta sea rica en fibra, la que nos aporten en buena parte frutas y verduras. Nada nuevo bajo al sol si nos ponemos a pensar en una dieta equilibrada tanto dentro como fuera de cuarentenas como apunta la nutricionista Lucía Martínez quien, por su parte, también llama al orden en casa y en la nevera e invita a “la gente que sufra de ansiedad y lo pague con la comida, que busque ayuda psicológica estos días. Pero es importante no tener en casa según qué alimentos, como los snacks y azúcares y sustituirla por fruta, encurtidos, frutos secos, queso fresco o incluso palomitas, pero caseras”.

El comercio de proximidad: un reto en tiempos de cambio

También es importante para nuestro bolsillo, ya que “con lo que compramos también estamos modulando la economía” explica Quintana, y va más allá, subrayando lo positivo que puede resultar apostar por el consumo local y de temporada “si demandamos que no falte verdura, fruta, proteína de calidad y producto ecológico, no nos faltará. Nosotros determinamos la demanda” y anima a que se acuda al pequeño comercio porque de nosotros depende que “estos pequeños agricultores se vayan ahora a la ruina o les ayudemos a mantenerse”.

De hecho, es en momentos de crisis cuando surge la oportunidad de poder abordar según qué retos y el de la vuelta al comercio de proximidad es sin duda uno de ellos. Reflexionar sobre la importancia de cambiar el patrón de consumo por el que se rige nuestra sociedad y devolverle el valor que tenía a lo local, sector que además se ve en estas circunstancias tan perjudicado. 

La vuelta a lo esencial, otra lección que nos debería dejar el coronavirus

¿Podemos convertir esta crisis en una oportunidad para volver a lo esencial? Una cuestión que no solo debe extrapolarse a la alimentación, porque lo esencial también es valorar la salud que tenemos, la ropa que nos ponemos y el techo bajo el que crecemos. Pero si nos fijamos en la alimentación, estamos optando principalmente por alimentos de primera necesidad -sin tener en cuenta la locura transitoria de acabar con las existencias de papel higiénico-. Como en la mayoría de los casos, existen dos realidades, hay gente que si está aprovechando para cocinar, pero también “hay que tener en cuenta el otro extremo, gente más agobiada que está optando por pedir comida a domicilio y comer peor que lo habitual” advierte Martínez. 

“Es un momento ideal para volver a las recetas tradicionales y a cocinar platos más elaborados. Hay que aprovechar la situación para aguantar con lo que tenemos sin la necesidad de volver a llenar la nevera. Y si se ha cocinado una olla de ese guiso, se puede comer perfectamente tres días de él” señala Quintana, que ha visto cómo las compras que se estaban haciendo estos últimos días apuntaban justamente lo contrario. Hay que dejar los ‘por si acaso’ fuera del carro y darnos “cuenta de la cantidad de productos que no necesitamos” añade e insiste en que se tenga cuidado con el desperdicio alimentario, “hay que ser responsables y no desechar lo que todavía está en uso. Antes de que la fruta se ponga mala, o veas que ha madurado en exceso, trocéala”.

Hay que tener cuidado con lo que compartimos en redes, por no caer en el error de que lo estemos haciendo simplemente por alimentar nuestro ego. Instagram es una plataforma donde la comida ha cobrado especial protagonismo y ha servido a muchos como vía de escape para superar unas cuantas horas de confinamiento. Raro es el que no se anima a compartir sus recetas -entonando el #yomequedoencasa- y lo bien alimentado que está durante la cuarentena. Pero hay que procurar que lo que se vea al otro lado de la pantalla no nos condicione porque “por las redes todo el mundo es muy bien queda” lamenta Quintana. Coincide con ella Martínez al decir que “el que se está pegando un atracón de galletas no lo está subiendo” y advierte que “a veces extrapolar lo que vemos en redes a la población general nos puede conducir a errores importantes”. 

Escrito por Natalia Martínez, periodista

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