Inspiración Tupper “vuelta al cole y a la oficina”

Seguro que muchos de vosotros sois de los que, con la vuelta a la rutina, os marcáis buenos propósitos al estilo de año nuevo. Si el del tupper rico y saludable para la oficina o para los más pequeños está en vuestra checklist venimos a echaros un cable. ¡Apunten!

Si no queréis desplazaros con tropocientos recipientes es conveniente, en primer lugar, invertir en un buen sistema de transporte y conservación de los alimentos. Ganaréis en logística y os ahorrareis algún dolor de estómago. Recordad que es importante transportar los alimentos de forma hermética y a poder ser sin cambios bruscos de temperatura. Si podéis, evitad los recipientes de plástico, puesto que muchos dejan residuo en los alimentos y por supuesto… ¡contaminan una barbaridad!  Cada vez hay más propuestas de tuppers realizados con materiales respetuosos con el medio ambiente. Dedicadle un rato a curiosear, que vale la pena.

Para la oficina

Dicho esto, vamos al lío. Todos sabemos que la clave de una buena alimentación radica en el equilibrio. Sin entrar en necesidades especiales lo ideal es que el 50% del plato lo conformen vegetales, el 30% hidratos de carbono y el 20% las proteínas. Si tenéis esto en cuenta es mucho más fácil conformar menús sanos y equilibrados. ¿Cómo lograrlo sin perder la cordura ni pasarse horas en la cocina?

Propuesta número 1: Déjate seducir por los Buddha bowls, de estos que están tan de moda en pinterest e instagram, y que inunden tu tupper. Este tipo de elaboraciones conforman un plato único completo y muy nutritivo. Los Buddha Bowl reciben este nombre por su forma abultada que recuerda a la barriga de Buda, tal y como explica Sara de Recetas&Co. La gracia radica en rebosar el bol, en este caso el tupper,  con ingredientes y elaboraciones sanas.  En su origen se trata de un tipo de elaboración propia de la cocina vegetariana, pero si quieres incorporar carne o pescado puedes hacerlo teniendo en cuenta que sea cocinada con una técnica saludable. Solo debes recordar las proporciones del equilibrio y preparar cada día tu Buddha Bowl portátil.

Foto del blog de Sara de Recetas&Co.

Propuesta número 2: Nutre la nevera con alimentos frescos que puedas consumir en crudo: verduras tipo zanahorias, tomates, lechuga, cebolla, etc. Introduce también en tu dieta los brotes y germinados: son una fuente brutal de antioxidantes y vitaminas y son muy poco calóricos. Son muy recomendables también por su fácil digestión y rápida absorción. Vamos, ¡un ingrediente ganador!

Propuesta número 3: Dedica un ratillo del fin de semana a cocinar los “básicos”. Te ahorrará mucho tiempo y te va a permitir variar los ingredientes cada día. Cocer grano como el arroz, el mijo o la quinoa y legumbres como garbanzos o lentejas y guardarlas de forma correcta en la nevera os permitirá introducirlas en el tupper el día que más os apetezca.

Propuesta número 4: ¿Salsas o aderezas? Hagas lo que hagas, es más sano si lo has elaborado tu. Acompañar tu Buddha-tupper con un poco de alegría encapsulada en un tupper más pequeño es un buen antídoto para una mañana ajetreada. Os propongo el Dukkah, una mezcla de especies egipcias que descubrí gracias a Elka de Lalakitchen. Os enlazo su blog con la receta aquí (os recomiendo la receta de todo el plato porque es fenomenal, también para el tupper!) En cuanto a salsas, os propongo esta muhammara estilo Ivana Rosario de Mylittlethings.

¿Queréis ideas concretas? Os confieso mis favoritos probados y aprobados para la vida tupper:

De Lucía Gómez, de Cocinando el Cambio, este Buddah Bowl de berenjena y garbanzos con salsa tamarindo.

Otro platazo de Elka, digno de llevar a cualquier parte es este Mashkool de arroz.

Foto del blog de Elka Mocker de Lalakitchen.

Recreos mañaneros y meriendas

El tan socorrido bocadillo nos ha alimentado a muchas generaciones pero la propuesta del tupper con algo más variado coge carrerilla a la vuelta de la escuela. ¿Por qué? En algunos casos porque el estrés mañanero se nos atraganta y los niños salen de casa con un vaso de leche y un par de galletas en el estómago. El tupper del recreo o el de la merienda también es interesante para influir en su educación alimentaria y acostumbrarlos a tomar tentempiés sanos para llegar bien al almuerzo y la cena.

Aquí van algunas ideas

  1. ¡Fruta! Lavada y listo. Es preferible que la coman entera, pero si va a ser a disgusto se la podemos cortar a trozos. No os volváis muy locos con la variedad: la fruta mejor que sea de temporada que variada.
  2. ¿Verduras? ¡Claro! Unos tomates cherry o unas zanahorias no son tampoco mala opción para media mañana.
  3. Frutos secos como las nueces, las almendras o las avellanas. Que sean crudas o tostadas pero que no sean ni fritas ni saladas.
  4. Tostas de maíz o de arroz, picos o tostaditas integrales. Si además les ponemos un poco de hummus o de paté integral redondeamos la mañana o la tarde.
  5. Y…¿Unas galletitas? No hay nada de malo en unas galletas o un bizcocho casero, hechas a conciencia. Si os animáis aquí va una receta de un pan de plátano coco y nueces de Gina Estapé. DELICIOSO.

    Foto del blog de Gina Estapé de My Healthy bites.

En este artículo el nutricionista de Mi dieta cojea, Aitor Sanchez (muy recomendable seguirle en twitter) recoge más ideas y consejos sobre los desayunos deseables para los más pequeños.

¿Os hemos convencido para apuntaros a la vida tupper?

 

Artículo escrito por Alba Arnau de Mammaproof.

Portada sacada del blog Lalakitchen.

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