¿Es el desayuno la comida más importante del día?

En las últimas semanas el desayuno se ha posicionado entre las principales preocupaciones en materia de alimentación. Seguro que os suena el debate: ¿garbanzos o galletas para desayunar? Hoy hablamos de desayuno, de si es importante, necesario y de si existe o no un desayuno ideal.

Mi abuelo era muy fan del refranero español y entre su retahíla decía: “Desayuna como un rey o reina, come como un príncipe o princesa y cena como un mendigo/a”. Claro, que también decía “comer sin apetito hace daño y es delito”. Seguro que estas frases os son familiares y si como yo, las escuchasteis de personas referentes de vuestra infancia, las recordaréis con mucho cariño.

Fui creciendo, y en mis oídos se iban colando otro tipo de frases relacionadas. Esta vez procedían del televisor: “el desayuno de los campeones”, “energía para todo el día”, “Si no tomas XXX ¿qué has desayunado?”, “el desayuno para tus defensas”…

¿Sabéis cual es la diferencia entre las frases de mi abuelo y las del  televisor? El desayuno de ese rey. Me le imagino desayunando tranquilamente un pan de calidad con buena fuente de grasa, leche fresca, unos huevos y un racimo de uvas. No me lo imagino mojando galletas ricas en fibra, sin aceite de palma y “sin azúcares” en leche UHT a la velocidad de la luz y como si no hubiera un mañana. No.

¿Es importante desayunar? Como su nombre indica, el des-ayuno, es la primera comida que hacemos después del ayuno nocturno. Para mí, más que preguntarte si es necesario, o si es la comida más importante del día, creo que es importante que te cuestiones ¿cómo es tu desayuno?: ¿Es de un trago de pie mientras te atas los zapatos?, ¿son un par de galletas porque no tienes hambre pero “algo hay que tomar”?, ¿está basado en alimentos ultraprocesados?, ¿los alimentos que lo componen te dicen en su envase lo necesarios y maravillosos que son para tu salud?” Si tu respuesta a estas preguntas es un SI, mi respuesta es “NO: Mejor, no desayunes.”

Lo que debe quedar claro desde ya, es que ni es una toma imprescindible, ni desayunar es la piedra filosofal para tener buena salud. Es una toma más, por lo que si eres de los que:

  • Te despiertas y tu estómago está más cerrado que una estación de ski en mes de agosto: No pasa nada. No te obligues a comer. Respeta las señale de tu cuerpo y antes o después tendrás apetito. Como hemos dicho, es la primera toma del día, puede ser a las siete de la mañana como puede ser a las doce del medio día.
  • Desayunas un par de galletas y un zumo de brik, de pie, a un mordisco por milisegundo porque no te da la vida: dedica ese tiempo a ir un poco más relajado por la mañana y cuando pase el huracán de la primera hora del día, siéntate tranquilamente y desayuna. Es decir, espera a llegar a tu puesto de trabajo, a dejar a los niños en el cole… y entonces, respira y desayuna. Yo por ejemplo, tengo un pequeño tostador en la cocina de mi oficina y todos los días me llevo pan cortado, un botecito con mi café con leche y unas mandarinas. También tengo allí previsiones de granola y de frutos secos naturales. Prefiero desayunar más tarde tranquilamente, que con prisas en casa.
  • Tus desayunos se basan en bollería industrial, cereales industriales, galletas: ten en cuenta, que las medias tomas (desayuno, media mañana y cena), son los momentos en los que mejor encajan los alimentos procesados que la industria alimentaria nos ha metido con calzador hasta que los hemos asumido como “alimentos de desayuno” cuando en realidad, si hemos dicho que es una toma más, podemos consumir los alimentos que queramos, dulces o salados siempre y cuando sean de calidad.

¿Cómo es un desayuno saludable?

Como decía, nos han vendido la moto de que un desayuno saludable debe estar formado por lácteos principalmente, acompañado de cereales “de desayuno”, galletas, bollería y demás opciones ultraprocesadas dulces. Pues no.

Un desayuno saludable es aquél que se hace tranquilamente, cuando se tiene hambre y basado en alimentos de calidad, es decir, lo más frescos y mínimamente procesados. Sean cuales sean.

Pero es que no tengo tiempo…

Si planificamos, podemos dejar hechos tarros de granola (muesli) casera para disfrutar de cereales de desayuno a lo largo de la semana, o galletas caseras, o tener en casa un pan de calidad para dejar tostando mientras hacemos la cama. Podemos incluso dejarnos fruta cortada (fresas, melón cuando es temporada…), o abrir un plátano en un “pis-pas”, podemos tener hummus preparado para untar hecho en un periquete, o abrir un aguacate y chafarlo con un poco de pimienta.  Las opciones son más que las mil y una noche. Es cuestión de gustos y creatividad.

No tengo duda de que el refranero español se hizo con toda la buena intención del mundo, pero quizá sea el momento de darle una vuelta de tuerca y decir algo así como “escucha las señales de tu cuerpo, come cuando tengas hambre y escoge alimentos saludables”.

Artículo escrito por Victoria Fagúndez Rodríguez, Dietista – Nutricionista. Podéis seguir a Victoria en su página de Facebook e Instagram.

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