Flexibles fiestas y próspero año nuevo

Las Navidades están a la vuelta de la esquina. Por un lado tenemos fiestas, luces, panderetas, brindis y agendas llenas de celebraciones acompañadas por comida, no precisamente saludable, y por otro lado y muy ligado al punto anterior, tenemos miedos, prohibiciones, justificaciones y frustraciones, y es que las navidades y todo el factor psicosocial entorno a la alimentación que lo acompaña, es una situación complicada, sobre todo cuando trabajas en tu día a día por tus objetivos de salud.

No nos lo ponen fácil, es la verdad. En estas fiestas, normalizamos conductas compulsivas como comilonas, empachos y borracheras justificadas simplemente por el hecho de ser Navidad. Incluso interiorizamos el concepto de que durante las Navidades ganaremos 4 o 5 kg, y esto nos lo dicen tal cual, como titulares de noticias y profecía autocumplida en los medios de comunicación, y se quedan tan panchos. Es tal la normalización de tirar la salud por la ventana en Navidad, que inconscientemente “todo vuelve en enero”. En enero empiezo el gimnasio. En enero retomo “la dieta”. “En enero…” Como si en diciembre metiésemos todo debajo de la alfombra y “aquí no ha pasado nada”. Sabéis de qué os hablo, ¿verdad?

La oferta de dulces navideños nos la meten con calzador prácticamente desde que guardamos el biquini, nos rodean los anuncios enfocados en comer emocional y los mensajes del tipo: “ya es navidad, empieza a engordar”. ¿En serio es necesario vender con este tipo de mensajes? Ante este panorama y esta presión compulsiva, de “comer, comer y comer”, no nos queda más que: ser conscientes, respetarnos y disfrutar.

1. Ser conscientes

Tomar conciencia de la situación es el primer paso y la mejor carta que tenemos para jugar, porque de ser consciente de una situación, nace la forma de poder manejarla en pro de nuestros objetivos. Estoy segura de que todo lo que he comentado lo sabías ya, pero, ¿realmente eras consciente? Ver la realidad social en la que vivimos es el primer paso para poder tomar medidas y ser tú quien controles la situación, y no el entorno, o la comida de la mesa. Por el hecho de ser consciente, pasa la planificación. ¿Cuántos eventos relacionados con la comida vas a tener estas navidades? Pues bien, vamos a centrarnos en el resto de días que no hay celebraciones para basar con más ímpetu nuestra alimentación en vegetales. Y si realmente quieres comer de forma saludable en las comidas navideñas, fenomenal, pero que esto no pase por prohibirse o lo que es lo mismo, no permitirse. Pregúntate, entonces, ¿qué puedo cocinar o qué puedo llevar a esa comida para que haya oferta saludable? Y por ejemplo, anímate a cocinar tú el postre. En caso de que la celebración sea en un restaurante, te animo a que propongas a tu entorno un lugar en dónde haya diferente oferta para todos los gustos.

2. Respetarnos

Una vez que tenemos identificados los eventos relacionados con comidas, es importante saber y sentir que no pasa nada si en esas comidas, “nos pasamos”, porque es normal que sea así, y es importante normalizar y respetar estos momentos y no llevarnos hacia la culpabilidad, y sí recalcarnos el resto del proceso que supone el día a día en nuestras elecciones alimentarias. Para ello, os animo a que las tengáis bien identificadas y si no es así, dediquéis un ratito de hoy a pensar: ¿cómo me alimento yo en mi día a día?, ¿qué acciones estoy llevando a cabo para mejorar mi salud?, ¿en qué baso mi alimentación diaria? Si estás trabajando un proceso de cambio de hábitos, seguramente, el trabajo que hagas en tu día a día, dice mucho más que el hecho de comerte un polvorón, así que, por favor, permítete también estos momentos y deja la culpabilidad y los miedos bien guardaditos en el fondo del altillo.

3. Disfrutar

Muy unido al punto anterior. De la mano del respeto por uno mismo viene la capacidad de ser flexibles y con ello, el disfrutar de cada momento. Si me tuviese que quedar con un mensaje que transmitir sería este: sé consciente de la situación. Sé consciente de disfrutar de las cenas y comidas navideñas, pero no del hecho de comer en sí, que también. Me refiero al disfrutar del tiempo, de las personas con las que estamos compartiéndolo, y de mostrar ese cariño y amor que sentimos por ellos y por el momento, y sobre todo, ten muy presente el “para qué” de celebrar. Lo importante está en el valor de compartir el momento. Así que, sí, disfruta y FLEXIBLES fiestas.

¿Nos leemos el próximo año?

Artículo escrito por Victoria Fagúndez Rodríguez, Dietista – Nutricionista. Podéis seguir a Victoria en su página de Facebook e Instagram

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