El consumo de energía del sistema alimentario: una lógica incoherente

Cada año España importa 80.000 toneladas de patatas a Reino Unido, mientras que exporta a su vez 26.000 toneladas del mismo alimento al mismo país. Los kilómetros que recorren muchos de los alimentos que consumimos arrastran absurdos como éstos. Y esta lógica puede traducirse en términos de consumo de energía.

Para poner un ejemplo, con el coste energético de transportar una tonelada de manzanas desde Chile a Barcelona, podríamos mantener nuestro frigorífico encendido… ¡dos años y medio! Impresionante… ¿verdad?

Cuantificar en cifras nos ayuda a menudo a entender las cosas de una forma más gráfica. Y en este caso queda clara la importancia de consumir alimentos locales y de temporada.

Encuentro entre productores ecológicos y consumidores durante una visita al campo

Encuentro entre productores ecológicos y consumidores durante una visita al campo

Un estudio de referencia en este sentido es Cuando el olmo pide peras, de Ingeniería Sin Fronteras, que hizo justamente una comparativa energética entre estas manzanas transportadas desde Chile frente a unas producidas en Begues, sólo a 30km de Barcelona. ¿El resultado? En el caso de Chile se consume una cantidad de energía más de 4 veces superior a la del caso de Begues. Y es el transporte el factor determinante de esta diferencia, pues representa más del 60% para la manzana chilena.

Kilómetros medios recorridos por un grupo de alimentos (Fuente: Estudio Lo que la nevera esconde, de Intermón Oxfam)

Pero todavía hay más. Y es que la manera de producir los alimentos también influye. Una finca industrial que practica el cultivo intensivo, como en el ejemplo de Chile, utiliza mucha maquinaria y más insumos químicos como pesticidas y fertilizantes, que además de empobrecer la calidad final de los alimentos y tener graves costes ambientales, consume más energía.

Por el contrario, en la finca de Begues se cultiva de forma ecológica, utilizando productos naturales para paliar plagas y enfermedades y potenciando procesos como la reutilización de restos de poda, comida o estiércol como fertilizante.

Y hasta se practican métodos tan sorprendentes como el de la confusión sexual! Una técnica empleada para disminuir las poblaciones de carpocapsa, el carcoma de la manzana. «La idea es genial y sencilla: colocando en todos los árboles unos pequeños difusores de caucho, se consigue crear un ambiente cargado de feromona femenina de tal modo que el macho no encuentra el punto de emisión de esta sustancia. El olor de la hembra real queda pues escondida y domina la superhembra que nosotros hemos creado», explica Josep Montmany, productor de la finca de Begues.

Manzanas de Begues. La superficie de esta finca destinada a manzanos es de media hectàrea y se obtienen 14.000 y 17.000 kilogramos por cosecha

Manzanas de Begues. La superficie de esta finca destinada a manzanos es de media hectàrea y se obtienen 14.000 y 17.000 kilogramos por cosecha

Algo tan anecdótico como esto nos recuerda la mítica frase de “piensa globalment, actúa localmente”. Así que SÍ! los cambios a pequeña escala contribuyen a que el sistema alimentario sea mucho más sostenible. Y esto también está en nuestras manos como consumidores, así que ya sabéis: más local y de temporada, más fresco y menos embalajes, menos despilfarro alimentario y más alimentos ecológicos!


Para saber más:

Lo que nuestra nevera esconde: informe de Intermón Oxfam que también recoge las consecuencias del sistema agroalimentario sobre las regiones más vulnerables.

Cuando el olmo pide peras, amplio estudio realizado por Ingeniería Sin Fronteras, que analiza el consumo energético del sistema alimentario.

A modo de documentación audiovisual, no os perdáis el listado de cortos y documentales que la Fundación Tierra ha recopilado en su web.

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comentarios

  1. Ángeles Díaz Salas

    El problema son los intereses de las multinacionales y las grandes compañías, tanto productoras, como comercializadoras. Y las consecuencias negativas que todo esto genera en todos los aspectos son inmensos.
    Los ciudadanos tenemos que irnos educando para ir modificando los modelos de consumo que nos han ido imponiendo, por otros mucho más equitativos y saludables, tanto para el medio ambiente, como para las personas.
    Las Colmenas son una buena vía para ello.

    • ¡La Colmena Que Dice Sí!

      Estamos totalmente de acuerdo contigo Ángeles. Está en nuestras manos hacer pequeños pasos que demuestren que nos desvinculamos cada día más de estas grandes empresas con intereses opacos y que cada día nos acercamos más a las iniciativas que conectan a productores y consumidores.
      Un abrazo

  2. Sin duda es el momento de cambiar cantidad de acciones que repetimos como loros sin ningún tipo de reflexión, dando por hecho que las cosas no cambian, que «los que se encargan» ya lo hacen bien y además tienen experiencia en ello», es una grosa equivocación esa confianza total en personas y empresas que no conocemos, y a las cuales atribuimos una buena fe que en la mayoría de los casos solo es COMERCIO Y CAPITALISMO DESMEDIDO. Colmenas encantados de conocerlas!.

    • Anna, reportera de La Colmena

      Muchas gracias por tu comentario Ricardo! La verdad es que nuestro objetivo es justamente empoderar tanto a consumidores como a productores para que decisiones tan importantes como la manera de consumir y la alimentación sólo dependan de nosotros. Un saludo!

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