¿Cómo contribuyen los productores locales al Plástico Cero?

Por muy ecológico que sea un tomate, comprarlo envasado en plástico no es sostenible. Aquí radica una de las diferencias entre los supermercados y las iniciativas de circuito corto. En estas últimas, los productores se esfuerzan en encontrar soluciones para sus envases, lejos del plástico. Prácticas reales para un mundo mejor.

Varios agricultores de fruta y verdura entregan sus pedidos a las Colmenas o grupos de consumo, en cajas plegables reutilizables o cajas de cartón que se devuelven al productor/a. Cada semana se llevan las cajas vacías de la semana anterior y las vuelven a utilizar.

Y a su vez, muchos consumidores usan bolsas de tela o de otro material natural, carritos de la compra, o hasta la cesta de la bici para llevarse los productos a casa.

Además, para frutas delicadas (cerezas, fresas, peras…) u hortalizas pequeñas (coles de bruselas, judías verdes…) usan varios materiales respetuosos con el medio ambiente: embalajes kraft, bolsas y bandejas de papel y materiales biocompostables y biodegradables como las bolsas compostables, que se desintegran por completo a los pocos meses.

Dentro de la red de Colmenas, estas buenas prácticas las llevan a cabo cada semana El Tros de l’Uri y El Petit Bané en Cataluña, y El Huerto de San Martín y La Huerta de Leo en Madrid.

Las bolsas de papel también las eligen buena parte de los elaboradores de pan o pastelería. En Cataluña existe el ejemplo de Bons Focs, que emplea bolsas de papel en cada pan, así como sacos de harina (reutilizados) para la entrega de los pedidos. También La Vestale, utiliza cajas de cartón para sus focaccias, y el packaging de cartón es la elección de Artisa.

En las Colmenas hay una gran variedad de productos elaborados: mermeladas, cremas de verduras, miel, conservas, salsas, bebidas… Cada vez más, los envases que se utilizan son reutilizables por los consumidores (tarros de vidrio y no de plástico) y también en algunos casos son retornables y de esta forma se vuelven a utilizar para las elaboraciones.

En Madrid lo aplica Marlon Conservas. En Cataluña nos encontramos con varios ejemplos:

  • La Vestale para sus mermeladas
  • Bouquet de l’Hort, también para sus mermeladas y conservas
  • Oli Cometes, que ha cambiado sus antiguos envases de plástico de su aceite por cristal o lata.
  • Mas Claperol, elaboradores de lácteos y quesos, utilizan los envases de vidrio retornables y reembolsables (vidrio serigrafiado) para su leche fresca. En yogures y postres lácteos también usan envases de vidrio retornable. Además, hacen uso del cartón en pack de yogures y envase de algunos quesos, así como bolsas biodegradables y compostables en envasado de algunos quesos.

Lo mismo pasa con las hueveras: en algunas Colmenas los consumidores devuelven las hueveras para darle nuevo uso y hasta en algunos casos se venden los huevos a granel. Es el ejemplo de Reina del Jarama en la red de Colmenas de Madrid. 

Otro ejemplo de buena práctica es Groots, una empresa que combina la agricultura vertical sostenible y los huertos urbanos, creando un sistema vertical hidropónico. En su caso, usan conos y packaging reciclado y compostable para plantitas aromáticas, además de bolsas recicladas para la ensalada 100% sostenible.

Finalmente, uno de los retos en la eliminación del plástico es para los envases en productos frescos que requieren unas normas sanitarias muy estrictas, como son las carnes y pescado.

Algunos esfuerzos destacables los han hecho las pequeñas empresas como La Platjeta, descendientes de pescadores, que usan bolsas compostables para gran parte de su pescado, así como cajas de porexpan retornables para el transporte a las Colmenas.

También destacamos Pescados Loureda, que desde hace 45 años defienden la pesca artesanal desde el puerto de A Coruña, Galicia. Esta empresa usa envases reutilizables al realizar el transporte propio y cuando se utiliza un transporte externo los envases que se utilizan son reciclables.

Si estos ejemplos para reducir el plástico fueran la regla y no la excepción, y sobre todo si los grandes responsables del despilfarro en plástico y residuos, como son por ejemplo los supermercados, apostaran de verdad por la sostenibilidad, no habría 8 millones de toneladas de plásticos que entran en los océanos cada año, ahogando los ecosistemas, provocando daños a la fauna y entrando en la cadena alimentaria.

Agradecemos a los productores y elaboradores que sí se implican.

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