Menos carne y de buena calidad

Disponían de un terreno, una casa y 7 vacas. Y fue en el año 2012 cuando decidieron aprovechar estos recursos y crear una granja agroecológica. Padre e hija se formaron en la Escola Agraria de Manresa mientras el proyecto, que desde sus inicios ha llevado implícito una clara voluntad de transformación social en la manera de producir y consumir, iba tomando forma.

Tres años más tarde, Cal Roio recibe entre 70 y 80 pedidos de pollos a la semana, el 80% destinado a la venta directa a los consumidores y la mayoría en la ciudad de Barcelona y su área metropolitana.

«Hay una ave rapaz, un halcón, que debe de estar por alguno de estos árboles… El otro día nos lo encontramos en uno de los patios de los pollos y se había dado un golpe. Y como somos así, en vez de matarlo lo sacamos de allí. Ayer fuimos a ver si estaba bien y parece que se recuperará». Hasta este extremo llega la filosofía de respeto y cuidado por los animales y el medioambiente que se practica día a día en la granja familiar de carne ecológica Cal Roio, en Cataluña. Es un claro ejemplo de convivencia natural y la productora Martina nos lo explica de manera sencilla: «quizás cuando el halcón esté bien se comerá nuestros pollos… pero preferimos no intervenir porque también es su espacio».

Extensión de terreno al aire libre de los gallineros de Cal Roio

Extensión de terreno al aire libre de los gallineros de Cal Roio

Es pasado el pequeño pueblo de la Nou del Berguedà, en un entorno natural sin igual enmedio de los bosques meridionales de la Sierra de Catllaràs, que conviven en armonía pollos, terneros y vacas. Así como también los gatos, que descansan al sol encima de las pilas de paja y los 3 perros guardianes que, como los demás animales, campan libremente por las 40 hectáreas de terreno. A 1100 metros de altura y con el pantano de la Baells regando sus tierras, el clima es húmedo y en pleno mes de noviembre, a causa de las altas temperaturas de este año, el paisaje todavía conserva ese color verde tan vivo.

En esta granja agroecológica todos los animales viven a su aire

En esta granja agroecológica todos los animales viven a su aire

Los establos se sitúan en un auténtico paraje natural

Los establos se sitúan en un auténtico paraje natural

Paseando por los corrales de la finca con Martina, nos cuenta como recubren regularmente el suelo con astilla y pinaza para que los pollos puedan remover la tierra y sacudirse porque «les gusta mucho» y además así es como se sacan los parásitos. También comenta que sólo es Cesc, su padre, quién entra dentro de los gallineros para evitar de esta forma contagiar con virus a los animales, ya que no utilizan ningún antibiótico. El planteamiento es prevenir las enfermedades y para ello hacen tratamientos naturales con diferentes hierbas como el timón o el romero. Finalmente, respetan el horario solar para no estresar a las gallinas. Una actitud que mantienen hasta el día en que ya tienen entre 3 y 4 meses cuando los cazan para llevarlos al matadero: «cuando los ponemos en las jaulas, los dejamos unas cuantas horas para que se vayan tranquilizando y estén lo mejor posible, dentro de lo que cabe».

Éste es el gallinero de los pollos más grandes

Éste es el gallinero de los pollos más grandes

Después de la visita, sentados alrededor de una taza de café, Martina y su hermano Joan nos ayudan a romper la creencia de que la carne de pollo es barata. A los consumidores nos cuesta entender el por qué del precio más elevado de los pollos ecológicos, y así mismo les planteamos la duda a los productores. «Tenemos muchas más pérdidas de animales, más o menos un 10%, cuando en la indústria convencional llegar al 4% ya se considera un desastre», comenta Martina. «Por otra parte, son pollos que necesitan mucha proteína para crecer; la proporción es de 3 kg de pienso por cada kilo de pollo, así que la tranformación es muy baja», nos informa Joan.

Estos datos nos ayudan a tener un planteamiento de consumo totalmente diferente. En lugar de consumir muchas veces un tipo de pollo producido industrialmente con una lógica de máxima productividad, con prácticas que rozan el maltrato animal a base de hincharlos a hormonas, antibióticos y luz artificial para que los pollos no puedan ni descansar (y un largo etc), ¿no sería mejor comer menos pollo pero cuando lo consumamos que sea de calidad, tanto a nivel nutricional como en términos de dignidad animal?

A vosotros os dejo la respuesta.

Gracias Martina, Joan y Cesc por vuestra cálida acogida y dedicación. ¡La Colmena que dice Sí! apuesta por este tipo de iniciativas como Cal Roio que hacen mucho más que producir alimentos.

Joan, soltando a las vacas y terneros después de comer para que puedan ir a pastar por el campo

Joan, soltando a las vacas y terneros después de comer para que puedan ir a pastar por el campo


Si queréis probar el pollo ecológico de Cal Roio lo encontraréis en las Colmenas de Gràcia y Sarrià de Barcelona.

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