Alimentación durante la lactancia: menos mitos y más rigor

Durante la lactancia, igual que durante el embarazo, las mujeres reciben mucha información respecto a la importancia de su alimentación y la repercusión de esta en la salud de su hijo. Durante estas etapas el cuerpo de la mujer realiza un esfuerzo inmenso para traer al mundo a sus hijos e hijas y alimentarlos pero no debemos olvidar que es un proceso natural para el que las mujeres están totalmente preparadas.

Si la alimentación de la madre por lo general ya es una alimentación sana, sea cual sea su opción (omnívora, vegetariana, vegana, etc) pocos cambios deberá introducir. Por norma general, realizar cinco ingestas al día, consumir fruta y verdura cada día, así como legumbres, cereales integrales, aceite de oliva y limitar el consumo de proteína animal y de pescado azul, son medidas más que suficientes.

Tal y como explica Alba Padró de Lactapp la leche materna se produce a partir de los nutrientes que llegan a la glándula productora a través del riego sanguíneo. La receta final de la leche del bebé está poco relacionada con el menú de la madre: tiene su origen en las reservas de la madre.

Así, ¿Es necesario recurrir a complementos y multivitamínicos?

Sí la dieta de la mujer es equilibrada y sana para ella lo será también para su bebé. Las campañas de marketing de las grandes indústrias pueden ser muy potentes pero la capacidad de las mujeres de generar aquello que sus crías necesitan lo es más aún. Si bien es cierto que el yodo está recomendado durante este periodo de forma genérica por que en España la población tiene una carencia real de este mineral, todo aquel suplemento que se proponga sin una analítica de sangre de la madre sobre la mesa es totalmente innecesario.

Cabe recordar solo que, en el caso de las madres veganas, el suplemento de vitamina B12 debe mantenerse de la forma habitual.

Lactancia en tándem ¿Comer por tres?

Cuando una madre que continúa dando el pecho queda embarazada surgen, de nuevo, los licenciados en rumorología que aseguran que la madre debe comer por tres porque en su situación, feto e hijo mayor le roban toda la energía. Es importante saber que durante el embarazo la producción de leche disminuye considerablemente hasta el punto que puede dejar de producirse. A veces los hijos continúan mamando por lo que se produce la denominada “lactancia seca”. Esta bajada o desaparición de la producción también implica que la lactancia deja de ser un desgaste energético para la madre. La lactancia no está contraindicada en un segundo embarazo excepto en contados casos de embarazo de riesgo en los que se desaconsejan las relaciones sexuales o se diagnostica un “útero irritable”. Si tienes dudas al respecto nadie mejor que tu comadrona o ginecólogo de confianza resolverá esa inquietud.

Recursos de confianza

La información sobre lactancia es abundante y a veces confusa o contradictoria. Pese a que la ciéncia ha desacreditado muchos mitos, estos siguen vigentes por tradición o por intereses empresariales. Es importante contar con información veraz y contrastada por lo que os enlazamos algunos recursos que a nosotras nos han resuelto muchas dudas.

El factor humano: busca un grupo de lactancia cercano donde poder intercambiar inquietudes y experiencias con otras madres y comadronas. La asociación Alba Lactancia promueve este tipo de grupos y si en tu localidad no tienes localizado ninguno seguro que ellas pueden echarte un cable  

Foto de Alba Lactancia

En casa: Lactapp, una aplicación para madres lactantes que es como tener una asesora de lactancia permanente.

Lecturas de cabecera: Un regalo para toda la vida de Carlos González y Mamá come sano de Julio Basulto.

Artículo escrito por Alba Arnau, de Mammaproof.

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